Cuando lo acabó, lo vi. Era un destornillador de estrella.
-Si no valoras la vida, quizá así sepas hacerlo.-Dijo con la voz rasgada.
Me incorporó sentada en el suelo y cuando miré a mis pies, me quedé horrorizada y un nudo estrangulaba mi garganta como si la fuese a partir en dos. Me había cortado una pierna.
Empezó a reírse y me tumbó de nuevo. Entonces, cogió mi pierna amputada y empezó a comerse la parte cortada de alrededor de la rodilla.
Mientras masticaba, me miraba y sonreía. Se le veía feliz devorando un miembro de mi cuerpo. Se cansó, eructó y se estiró.
Me acordé de que tenía el walky-talky en el bolsillo izquierdo del pantalón. Y, a duras penas, empecé a mover el brazo y a deslizar los dedos entre la apertura.
Pulsé el botón de llamada de emergencia.
Él se dio cuenta y vio como asomaba el transistor por mi pantalón. Se le llenó de ira la cara y vino corriendo hacia mí.
Me propinó fuertes patadas en los hombros y la última en el pómulo. La cual hizo que me chocara con el suelo la cabeza y caí inconsciente de nuevo.