domingo, 5 de junio de 2011

Capítulo 3.

Cuando me desperté, estaba tumbada, y él estaba sobre mí. Me estaba gravando algo en el pecho pero no podía sentir dolor. Ni siquiera sabía con qué me estaba desgarrando la piel.
Cuando lo acabó, lo vi. Era un destornillador de estrella.
-Si no valoras la vida, quizá así sepas hacerlo.-Dijo con la voz rasgada.
Me incorporó sentada en el suelo y cuando miré a mis pies, me quedé horrorizada y un nudo estrangulaba mi garganta como si la fuese a partir en dos. Me había cortado una pierna.
Empezó a reírse y me tumbó de nuevo. Entonces, cogió mi pierna amputada y empezó a comerse la parte cortada de alrededor de la rodilla.
Mientras masticaba, me miraba y sonreía. Se le veía feliz devorando un miembro de mi cuerpo. Se cansó, eructó y se estiró.
Me acordé de que tenía el walky-talky en el bolsillo izquierdo del pantalón. Y, a duras penas, empecé a mover el brazo y a deslizar los dedos entre la apertura.
Pulsé el botón de llamada de emergencia.
Él se dio cuenta y vio como asomaba el transistor por mi pantalón. Se le llenó de ira la cara y vino corriendo hacia mí.
Me propinó fuertes patadas en los hombros y la última en el pómulo. La cual hizo que me chocara con el suelo la cabeza y caí inconsciente de nuevo.

sábado, 4 de junio de 2011

Capítulo 2.

Me desperté en el suelo. No me acordaba de nada y me dolía la cabeza a rabiar.
Me giré hacia la derecha, vi cajas vacías y máquinas estropeadas, por lo que supuse que era una fábrica.
Estaba amordazada y atada de pies y manos. En toda la fábrica había seis ventanas pequeñas por las cuales entraban nítidos rayos de luz de la luna.
Oí cómo alguien abría la puerta de la entrada, la cerraba, y empezaba a caminar hacia mí.
Venía por mi espalda, y no pude verle la cara. Él olía a jazmín. Puso su mano en mi hombro y noté cómo me inyectaba lentamente alguna sustancia con una jeringuilla en el cuello. Y cuando acabó, la sacó y se volvió para atrás.
Estaba entumecida. No notaba nada, ni mi peso contra el suelo.
Se puso delante mía y empezó a mirarme.
Era pálido, facciones duras y pelo negro. Tenía dos ojos grises inmensos con los que me intimidaba y parecía leer mi mente cuando me miraba.
Sonrió.
Se me empezó a borrar la vista y se me taparon los oídos. Caí inconsciente a sus pies.

jueves, 2 de junio de 2011

Contigo al amanecer.

Empezó a llover. El olor de tierra mojada se apropiaba de cada centímetro de aire que había.
Me estaba mojando, pues no tenía paraguas y estaba empapada. El sol ya se estaba poniendo, y empezó a tronar.
De repente vi un rayo que me cegó durante unos segundos. Lo primero que volví a vislumbrar era una figura, que parecía un hombre.
El rimmel se me empezó a correr y a meterse dentro de mis ojos, empecé a frotármelos pero cuando paré, y volví la vista, ya no estaba.
Noté unos pasos detrás mío. Enseguida pude notar su aliento en mi nuca. Volvió a tronar.