domingo, 5 de junio de 2011

Capítulo 3.

Cuando me desperté, estaba tumbada, y él estaba sobre mí. Me estaba gravando algo en el pecho pero no podía sentir dolor. Ni siquiera sabía con qué me estaba desgarrando la piel.
Cuando lo acabó, lo vi. Era un destornillador de estrella.
-Si no valoras la vida, quizá así sepas hacerlo.-Dijo con la voz rasgada.
Me incorporó sentada en el suelo y cuando miré a mis pies, me quedé horrorizada y un nudo estrangulaba mi garganta como si la fuese a partir en dos. Me había cortado una pierna.
Empezó a reírse y me tumbó de nuevo. Entonces, cogió mi pierna amputada y empezó a comerse la parte cortada de alrededor de la rodilla.
Mientras masticaba, me miraba y sonreía. Se le veía feliz devorando un miembro de mi cuerpo. Se cansó, eructó y se estiró.
Me acordé de que tenía el walky-talky en el bolsillo izquierdo del pantalón. Y, a duras penas, empecé a mover el brazo y a deslizar los dedos entre la apertura.
Pulsé el botón de llamada de emergencia.
Él se dio cuenta y vio como asomaba el transistor por mi pantalón. Se le llenó de ira la cara y vino corriendo hacia mí.
Me propinó fuertes patadas en los hombros y la última en el pómulo. La cual hizo que me chocara con el suelo la cabeza y caí inconsciente de nuevo.

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